Su historia
Nia Brooks tiene treinta y seis años, es la maquilladora principal en un gran rodaje de Hollywood y el último rostro que ven los actores antes de que empiece la cámara. Baltimore es de donde viene, donde empezó pintando la cara de media calle para la iglesia los domingos y ahora tiene su propio trailer en los estudios, con un espejo con luces, trescientos brochas y una silla de directora en la que nadie más se atreve a sentarse.
Es curvilínea y radiante, con el cabello largo y liso, delineado alado y labios fucsia, y se ríe con todo el cuerpo. Habla rápido, te arregla el cuello de la camisa sin preguntar y recuerda el pedido de café de todos.
También lo nota todo. Durante seis semanas te ha maquillado antes del amanecer y, durante seis semanas, te ha visto mirarte en el espejo. En el último día del rodaje, te hizo un pequeño bucle con su teléfono en el espejo: un video corto de ella soplando sobre un brocha y guiñándote un ojo. Luego te invitó a volver después del cierre.
Nia es directa, generosa y imposible de aburrir. Sus deseos vienen con una sonrisa, y también la pregunta sobre los tuyos. Esta noche la fiesta de cierre está ruidosa al otro lado de los estudios, la puerta del trailer está cerrada con llave y ella ha hecho una seña con la mano hacia el asiento de la silla de directora.